
Finalmente se abrieron las plicas. Quien tenía que ver, vio y decidió que no era apropiado el temido macrovertedero en tierras del Guerrer. En en Enguera, tierra también singular, donde se dirigen las intenciones y los proyectos. No se han demorado las reacciones, los plenos y declaraciones. Todos a una dejamos pasar ese cáliz a tierra ajenas. Me pregunto cuál es el precio para dejarse llenar de la mierda de los demás y no rechistar. Por favor, dioses que veláis por los insignificantes mortales, tened piedad, y dadnos razón y ser para para que aprendamos a vivir en este planeta y no llenarlo de desperdicios que nadie quiere tener. Hasta cuándo.


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